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dermeister88

21 Noviembre 2008

EL ECOLOGISMO ACTUAL

EL ECOLOGISMO COMO MOVIMIENTO SOCIAL
Hoy en día los problemas de conservación de espacios naturales, de agotamiento de recursos, de lo que significa la ecología para el futuro del planeta y por tanto para nuestra especie, no constituye un tema extraño para el ciudadano de a pié. La gravedad de las agresiones al medio ambiente, sus repercusiones, y la labor de difusión de los medios de comunicación, han contribuido a la extensión de una conciencia ecológica centrada primero en los paises industrializados y después en todos los paises del mundo.
Es por tanto fundamental darse cuenta que "lo ecológico" adquiere -y adquirirá con una fuerza cada vez mayor- un peso fundamental en la toma de decisiones políticas. Pero esto no afecta solo al ámbito político-económico, también tiene sus repercusiones en el área social.
El ecologismo ha representado junto con el feminismo y el pacifismo (aunque estos últimos ya existían anteriormente) una nueva corriente social de crítica y rechazo del sistema productivista surgido tras la segunda guerra mundial, que ha dado lugar además a un cambio en el plano político con el surgimiento partidos de ecología política. Esta trascendencia de "lo ecológico" que afecta a todas los paises y culturas ha orientado y constituido una parte importante en las reivindicaciones de los movimientos sociales surgidos en las últimas décadas, de tal manera que, en palabras del filósofo ecosocialista Frieder Otto Wolf, la cuestión ecológica poseerá una centralidad estratégica para las fuerzas de emancipación en el período que se abre. Esto en efecto es así dada la facilidad en la conjunción entre ecología y política, y la dificultad de politización de otros movimientos sociales monotemáticos de base (pacifistas, antiracistas,etc.).
Por tanto el ecologismo como corriente social de clara proyección política puede englobar las demás facetas reivindicativas y puede, a su vez, ser asumido por todos los demás movimientos sociales.
Los Nuevos Movimientos Sociales (NMS) como formas de expresión de la sociedad civil, tienen su origen en la década de los sesenta cuando entra en crisis el modelo surgido tras la guerra, caracterizado por el uso generalizado de las fuentes de energía y tecnologías del transporte;de la llegada de las clases trabajadoras a la sociedad de consumo merced a un capitalismo maduro y más socialmente distributivo. Esta etapa "fordista" del capitalismo para el mantenimiento y estabilidad de las democracias occidentales, motivará que las viejas reivindicaciones de caracter socio-económico expresadas por el movimiento obrero y la izquierda clásica, pierdan su protagonismo ante el aburguesamiento de las masas obreras y cedan terreno a nuevas temáticas centradas en la igualdad y participación sociales.
Los NMS serían en palabras de J.Raschke -uno de los principales estudiosos del tema- actores colectivos de movilización que persiguen con una cierta continuidad provocar, evitar o hacer reversibles transformaciones sociales básicas...Por tanto su novedad radicaría en una crítica de los fundamentos del Estado moderno, el rechazo a la ideología del consumismo y la búsqueda de formas de representación al margen de la política institucional.
Existe pues una controversia acerca de la naturaleza de los NMS; de si constituyen la expresión generacional de jóvenes satisfechos, o el resultado de las escasas vías de emancipación y posibilidades de ocupación laboral de un gran sector de la juventud. En todo caso es un fenómeno típicamente "postmoderno", en un sentido estrictamente cronológico, puesto que no se inspira en valores anti-modernos sino que, recurriendo a las tesis de Habermas de la modernidad inconclusa, pretende reafirmar la ideología de la modernidad y terminar la obra iniciada que los sistemas ideológicos surgidos de ella no han podido completar. En realidad son auténticos grupos de presión.
El ecologismo se inicia como un movimiento social pero ¿lo es en el sentido y dirección de los NMS? ¿Se inscribe el ecologismo en el contexto de la reivindicación post-moderna? Si entendemos a los NMS como renovadores de la cultura política, instando a una mayor participación social del individuo frente al formalismo partitocrático, y en actitud crítica al conformismo de masas, el ecologismo puede ser incluido como tal.
Pero precisamente la gran aportación de la denuncia ecologista ha sido poner en cuestión los sacrosantos valores y mitos enquistados en el pensamiento contemporáneo desde la Ilustración y aún antes, tales como la concepción lineal de la historia; el concepto de progreso como contínuo ascenso social y económico o la exaltación del individuo abstracto en el marco social y natural. Desde luego el feminismo, el pacifismo o el antirracismo no van en esa dirección crítica.
Esta tendencia ha sido vista con temor por muchos "intelectuales" que afirman ver en el ecologismo una "peligrosa" veta irracionalista y neopagana opuesta al progreso de la humanidad. Sin ir más lejos ahí está el reciente documento colectivo de varios "intelectuales" de 1992 conocido como Manifiesto de Heidelberg, ejemplo de caza de brujas antiecológica y que muestra bien a las claras lo que algunos caballeros entienden por "tolerancia".
La cuestión radica en que el ecologismo es un fenómeno muy amplio y complejo, existiendo muchos ecologismos. Mientras que los NMS se inscriben ideológicamente en la órbita moderna y pretenden ejercer una función correctora de carencias, el ecologismo-o una parte importante de él- supone una vía contracorriente. Ese es el sentido de la actual división entre la ecología superficial (shallow ecology) o ecología ambientalista que profesa el sistema y la ecología profunda (deep ecology) que pretende el replanteamiento del modo actual de sociedad.
En este aspecto (rechazo de la cultura productivista y economicista, del consumismo) los NMS participarían de los postulados de la ecología radical, de la deep ecology , pero cuando se trata de profundizar, de abordar el tema del lugar del hombre en la naturaleza y la crítica del antropocentrismo, los NMS muestran los límites que impone su deuda filosófica con el pensamiento ilustrado y cristiano.
Por otro lado hay que tener también en cuenta -a la hora de abordar la complejidad del ecologismo- las distintas corrientes sociales -que sin ser propiamente ecologistas- han influido en la génesis del moderno ecologismo para explicar su diversidad.
Así en primer lugar el ambientalismo e higienismo que informaban al naciente movimiento obrero en el siglo pasado, frente a las insanas condiciones de vida de las masas trabajadoras, cuyos barrios estaban situados en los centros fabriles sufriendo por tanto la contaminación generados por los mismos. En segundo lugar la inspiración romántica por la preservación de las zonas forestales frente a la amenaza industrial, que manifiestan las clases altas europeas y norteamericanas desde la segunda mitad del siglo XIX. Así todos estos esfuerzos determinaran la constitución de asociaciones naturalistas y científicas de caracter conservacionista. También hay que destacar una tercera corriente como es el naturismo, que también desde mediados del XIX, viene impulsando la idea de una vida natural en contacto con la naturaleza. Así en Alemania, uno de los paises donde más influyó, el Lebensreformbewegung (movimiento para la reforma de la vida) fué un movimiento de masas y , ante la coincidencia de ideas (estilos de vida, concepción de la naturaleza ,etc.) se integraría directamente en el Nacionalsocialismo. ¿QUÉ ESPACIO POLITICO?
En la historia reciente del ecologismo contemporáneo, se señala la década de los 70 como la frontera que separa dos momentos distintos en el proceso de expansión de la lucha por la defensa del medio ambiente.
Esta evolución evidentemente hay que ponerla en relación con los cambios socioeconómicos que tienen lugar en los paises industrializados desde los años 60. Tras los años de reconstrucción de posguerra, tiene lugar una etapa de expansión económica, con un aumento hasta entonces desconocido de la producción agrícola (la llamada revolución verde) expansión del tejido industrial, generalización del uso de las energías fósiles, impulso de la energía nuclear y mundialización del modelo de economía de mercado liberal.
Las consecuencias que tal actividad humana iría a tener no solo en los ecosistemas próximos a los centros de desarrollo (fenómeno característico de la primera revolución industrial) , sino también en zonas lejanas, ricas en materias y recursos naturales, hasta entonces vírgenes, se iba a constatar bien pronto. Deforestación de selvas; vertidos de petróleo en el mar; lluvia ácida; contaminación de aguas continentales; destrucción de vida salvaje, etc.. era el precio que la humanidad "tenía" que pagar para hacer realidad la sociedad del bienestar (de unos pocos).
Es desde este momento cuando algunos naturalistas y científicos empiezan a darse cuenta que el viejo conservacionismo de décadas anteriores es insuficiente para hacer frente a la amenaza de una crisis ecológica global. Surgen nombres que con los años pasarían a ser los mentores del ecologismo actual: Barry Commoner, Rachel Carson,Paul y Anne Ehrlich, René Dubos, Aldo Leopold, y un largo etc.
Estas voces críticas no clamarían en el desierto pues las mismas instituciones del sistema intentarán afrontar la nueva situación. Conocido es el informe del Club de Roma de 1972 sobre Los límites del desarrollo (convenientemente rectificado después) y que marcaría un hito en los primeros debates ecologistas. En el mismo año se constituiría la I Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente Humano, patrocinada por la ONU, de la que saldría el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En esa conferencia se verían ya claramente los desequilibrios de todo tipo existentes entre el Norte y el Sur; un Norte que aspiraba a poner algún límite a un frenético desarrollismo y un Sur que pensaba que la cuestión ecológica era cosa de los paises ricos.
Pero ¿qué implicaciones tenía esta nueva protesta ecologista?. Es evidente que había una opinión pública concienciada en gestación, más informada cuanto más se generalizaban y conocían desastres ambientales por doquier. Sobre todo en amplios sectores de clases medias, de formación cultural media-alta, perteneciente a núcleos urbanos y de paises como EEUU, Alemania Federal, Gran Bretaña y paises del norte de Europa que con el tiempo serían la base de los movimientos ecologistas. Los ataques ecologistas al modelo de desarrollo establecido no se hicieron esperar desde la derecha y la izquierda. Los sectores influyentes de la economía y finanzas tanto nacionales como internacionales, vieron en este planteamiento un desafío directo a los principios más "sagrados" de la lógica mercantilista y del progreso material.
En el otro extremo, en la izquierda, tanto sindicalistas como izquierda tradicional, se oponían a todo proyecto que significase un retroceso en las conquistas sociales de los trabajadores y un freno al acceso de la riqueza y el bienestar. En los paises socialistas se propagaba muy seriamente que la crisis ecológica sólo afectaba a los paises capitalistas donde existía el afán de lucro y el egoismo de clase. El tiempo y los hechos nos han demostrado cuan lejos estaban los paises del área soviética de ser el "paraiso ecológico" que aseguraban algunos, esos mismos que hoy hablan de la falsedad del "socialismo real" y de la necesidad de una izquierda libertaria "no productivista". No cabe mayor cinismo.
La prensa y en general los medios de comunicación -los mismos que difundían las noticias de catástrofes ecológicas- mostraban igualmente una tendencia a presentar la artificialidad y radicalidad inncesaria de los grupos ecologistas. Hoy en día cuando el discurso ecologista -por lo menos parte de él- se ha integrado en el sistema bien por lo manifiesto de la crisis ecológica global, bien por la necesidad de actuaciones coyunturales para exorcitar el peligro de una inestabilidad política-económica, todo ecologismo que no pretenda otra cosa que reciclar papel y salvar las bebé-foca, es tildado de "utópico". Pero de todas maneras si hay una idea básica que el ecologismo actual aporta a la sociedad contemporánea es la de límite, el límite natural que frena un sistema expansivo como el capitalismo. Y también -lo cual es más difícil de aceptar- que el modelo de vida y niveles de consumo del mundo industrializado, sobre todo el de los EEUU, no puede constituirse en un patrón mundial a imitar, so pena de hace imposible la continuidad de la vida en este planeta. Ahí tenemos de ejemplo la explotación intensiva de los recursos forestales y la transferencia de tecnologías contaminantes a los paises del tercer mundo.
Sin duda uno de los retos fundamentales con que se enfrenta el ecologismo sociopolítico alternativo es el de fijar un espacio diferenciador frente a la llegada de ideas ecológicas a los programas electorales de los partidos tradicionales de derecha e izquierda. En unos casos por mercantilizar políticamente la ecología; en otros en un intento de "reciclarse" y actualizar sus ideas a los nuevos tiempos. Esto ha planteado el discutible -y discutido- tema de la monopolización de la ecología. ¿Es la ecología un fenómeno exclusivo de algunos?. La propia divulgación científica de los problemas medioambientales ha supuesto la socialización de la conciencia ecologista. Pero su politización se presenta más complicada porque ya entramos en el terreno de las ideas y no en el de las meras intenciones.
Si dentro del ecologismo político alternativo -lo veremos más detenidamente en el análisis de los verdes- ha surgido la controversia del rechazo del eje izquierda-derecha, ha sido precisamente por marcar una ideosincracia propia frente a los neófitos del ecologismo, y porque los planteamientos ideológicos de los partidos tradicionales eran inviables desde un punto de vista ecológico.
El ecologismo, que pudo haber sido el movimiento anti-sistema por excelencia, quiere convertírsele en el hacedor de la modernidad inacabada; en la nueva fase del igualitarismo corrector revestido de aldea global.
También en el mundo ecologista existe la caverna inquisitorial. ¿Cómo no definirlo así cuando por algunos teóricos de la libertad y la "tolerancia" se habla del peligro del eco-fascismo?. Se ve con preocupación que en paises ex-socialistas, el ecologismo aparezca mezclado con el nacionalismo "extremo". "VERDE QUE TE QUIERO VERDE"
La radicalización del movimiento ecologista en los años 70 desembocará en la constitución de la ecología política y la formación de partidos políticos denominados verdes, color que va a definir el cromatismo político de los ecologistas.
Desde este momento el fenómeno ecologista rebasará lo propiamente ambientalista para plantear la necesidad de cambios conductuales mediante transformaciones económico-políticas. Así se pasará de un movimiento social a otro político, con lo cual se ahondaría en la diversificación y pluralidad de todo el conjunto ecologista. Pero la vía política del ecologismo no se mostraba ni mucho menos unida. Así se señala p.ej. como existen notables diferencias entre el ecologismo existente en EEUU y Australia (más biocéntrico, interés por la preservación de islas-naturaleza, huída de los análisis de las relaciones sociales) del europeo (gran importancia del componente pacifista y antinuclear, perspectiva antropocéntrica, alianza verdirroja). También en los paises del tercer mundo podemos encontrar características propias en los movimientos de defensa ambiental, donde los masas campesinas y obreras tienen un gran peso activista (ahí está el caso de los seringueiros del Amazonas, del movimiento chipko en la India o las mujeres keniatas del Green Belt Movement).
Los partidos verdes son el fruto de la ruptura del sistema de partidos tradicionales. Hasta finales de los años 70, parecía confirmarse la tesis de una "congelación" de los sistemas de partidos, establecida en 1967 por politólogos como Lipset y Rokkan, en la que se analizaba la gran estabilidad alcanzada por las partidocracias occidentales desde los años veinte.
No obstante el panorama empieza a cambiar con la aparición de nuevos partidos que, surgidos a raiz de nuevas problemáticas sociales, son el fiel reflejo de la crisis de las ideologías que se inicia con la guerra fría. En unos casos serán la radicalización de movimientos sociales (caso de los partidos feministas, pacifistas, también los verdes) en otros nuevos partidos de derecha nacional o NR que mostrarán su rechazo al sistema impuesto tras 1945 y frente a la sociedad multicultural.
Los primeros partidos ecologistas aparecieron en 1972 en Australia, concretamente el United Tasmania Group, Grupo Unido de Tasmania, y en Nueva Zelanda el Values Party, Partido de los Valores. El mismo año se fundarán partidos ecologistas de carácter regionalista en Suiza, y en 1973 surge el Ecology Party británico.
A comienzos de la presente década los partidos verdes se organizaban a nivel nacional en 17 paises de Europa occidental y con representación parlamentaria en 12 de ellos destacándose Alemania y Suecia.
En un principio se organizaron en una coordinadora denominada Los Verdes Europeos, creada en 1983, celebrándose el primer Congreso Verde Europeo en Lieja en 1984. En 1993 los partidos verdes europeos en Helsinki acordaron la creación de una Federación Europea de Partidos Verdes, solicitando el ingreso partidos verdes procedentes de los paises ex-socialistas.
Pero a pesar de estos intentos de coordinar objetivos y planteamientos, el arco político de los verdes es diverso y amplio.
Existen partidos verdes de carácter independiente, que pretenden no situarse ni a la izquierda ni a la derecha del posicionamiento político actual, y que desde el ala verdirroja son tildados de "conservadores y antidemocráticos"(?). Son entre otros el ÖDP alemán (Ökologische Demokratische Partei) creado por Herbert Gruhl y recientemente fallecido, uno de los fundadores de Die Grünen; los VGÖ (Vereinte Grüne Östrerreichs) Verdes Unidos de Austria; también el GPS suizo (Grüne Partei der Schweiz) Partido Verde de Suiza; o el nuevo Mouvement Ecologiste Independent de Antoine Waechter. En España, por desgracia, no podemos todavía contar con la existencia de un partido verde independiente de cierta fuerza y relevancia.
Pero la mayor parte de los partidos de ecología política se declaran de "izquierdas" porque se sienten herederos de ciertas ideas de la izquierda tradicional, piensan que la cuestión ecológica no se puede deslindar de lo social, y suelen hacer coaliciones con grupos de ideología marxista o anarquista. ¿Por qué ésto es así?. Sin duda hay un fuerte motivación de conveniencia inseparable de la evolución política que ha experimentado la izquierda en las últimas décadas.
Los partidos verdi-rojos o verde-alternativos son englobados dentro de la categoría de partidos de izquierda libertaria, término propuesto por uno de los considerados más importantes estudiosos de los NMS, Herbert Kitschelt. Este concepto significaría una transformación antiautoritaria y emancipatoria de las posiciones ideológicas igualitaristas de la izquierda socialista y comunista, dando lugar a una corriente de "nueva izquierda", que en gran manera de origina en la experiencia de los movimientos estudiantiles de los años sesenta.
En efecto el antiproductivismo y el rechazo de formulaciones políticas clásicas de la primera izquierda histórica, serán los ejes fundamentales alrededor de los cuales girarán verde-rojos y partidos de nueva izquierda. Este proceso de retoque estético será más acusado cuando los sistemas socialistas del este entren, a finales de los setenta, en una esclerosis política evidente. Esto, junto con la pérdida de convocatoria revolucionaria de la izquierda tradicional, cuando se produce el aburguesamiento de las masas trabajadoras, determina la búsqueda de nuevas formas de acción, nuevos contenidos revolucionarios anti-capitalistas, y nuevos protagonistas de cambio social.
En resumen, el intento de conjunción de la "nueva izquierda" y la ecología política es un hecho interesado, en primer lugar de carácter estratégico de lucha contra el capitalismo, y en segundo lugar de monopolización política de un movimiento social con el objeto de evitar su derivación en "otra cosa" (ya hemos señalado antes como algunos verdes son acusados de "ecofascistas"). PERSPECTIVAS
Sin duda alguna los partidos verdes son organizaciones aún inmaduras y cambiantes que no han encontrado su formulación definitiva. Todo parece indicar que la convulsión ideológica en el movimiento verde está lejos de concluir, y que los años venideros nos depararán nuevas tendencias.
Por un lado una cosa ha de quedar muy clara: la ecología política ha de quedar fuera de la dialéctica izquierda/derecha (que ya apuntamos anteriormente) y ello a pesar de los esfuerzos teóricos de la izquierda para englobar lo verde en la galaxia libertaria (ya ni siquiera dicen marxista o anarquista). Y ello porque precisamente en los orígenes del ecologismo confluyen ya corrientes de desarrolladas por la izquierda (antimilitarismo y antinuclear) y otras de inspiración conservacionista provenientes de círculos burgueses o tradicionales (los parques naturales, el ideal campesino, la naturaleza sagrada) ,y también porque ámbos conceptos son esencialmente reaccionarios y propios de esquemas políticos que no responden a los nuevos tiempos.
Hemos visto como algunos verdes han rehusado este eje porque han considerado que tanto derecha como izquierda están relacionadas con planteamientos productivistas. Los intelectuales de izquierda afirman la pertinencia de este esquema porque derecha e izquierda tienen una dimensión a-histórica; la derecha es la reacción y la izquierda el cambio, cambio que más que centrado en la cuestión social se expresa en la lucha por la igualdad.
Sin embargo no explican suficientemente por qué en los paises ex-socialistas el viejo comunismo (de izquierdas), ha pasado a convertirse en la "derecha" porque se opone a los cambios sociales y a la igualdad. Es que aquello del "socialismo real" no era verdadero socialismo se dice, después de haber eructado por toda Europa las excelencias de aquel sistema. Por otro lado se ignora la evolución -pareja a la de la izquierda- que ha tenido la derecha en las últimas décadas; de la derecha reaccionaria a la derecha moderna y democrática defensora de la igualdad social y de los derechos humanos. Y esto sin querer defender a la derecha.
El movimiento verde ha de optar por una centralidad política que pasa por la incorporación de aquellos mensajes -sean de derecha o izquierda- que pueden resultar útiles a una política ecologista. Y en esto aclaramos lo siguiente:
- Una acción política ecologista es inseparable de una actuación en el marco económico. La solución de las graves cuestiones ecológicas pasa -sin ser la única- por la eliminación de la lógica económica imperante desde el nacimiento de la ciencia económica hace dos siglos, conocida esencialmente como productivismo y basada en la idea de progreso ilimitado.
- La defensa de la diversidad biológica es también inseparable del mantenimiento de la diversidad humana.
Las culturas como fenómeno de adaptación del hombre a su ambiente y expresión de su psicología, conforman un ecosistema cultural. Así algunos teóricos, como Felix Guattari, afirman que la verdadera ecología reside en la resingularización del hombre frente a la uniformización y mundialización que les amenaza.
- Una política ecologista no debe pretender reducir la crisis ecológica a la bipolaridad ecología/economía, sino que es fundamental desarrollar una 'kulturkampf' o cultura de lucha, que pasa por la creación de un humanismo no antropocéntrico. Esto es así porque se percibe claramente la relación existente entre la concepción del mundo y de la naturaleza que tiene el hombre, y la forma como éste mismo se aproxima a lo que le rodea. Hemos dicho más arriba que el ecologismo político está lejos todavía de ser un movimiento homogéneo; es natural que sea así porque es un fenómeno históricamente reciente. Pero los peligros que acechan al verdadero ecologismo anti-sistema son importantes. Por un lado la existencia de aquella ecología medioambientalista desarrollada por el conservacionismo y las instituciones mundialistas, aquella para la que ecología es simplemente mercado verde y ser más "prudentes" en la gestión del entorno. Es en resumidas cuentas la eco-gestión.
Por otro lado la ecología pretendidamente radical de los grupos libertarios y nostalgico marxistas, para los cuales la crisis ecológica es la segunda contradicción del capitalismo, que es necesario superar mediante la sociedad "eco-solidaria". Sin embargo todo orden natural , toda analogía entre el ser del hombre y las leyes de la naturaleza es "reaccionario" y rechazable, anti-igualitario.
Por tanto el ecologismo auténtico englobaría una transformación socio-económica, una nueva idea de naturaleza como esencia del hombre, y una acción cultural revitalizadora de la Tradición. Un empeño para el próximo milenio.

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